Hacer un buen risotto no tiene ningún secreto, sólo es cuestión de paciencia. Lo puedes hacer de lo que te apetezca, los secretos son moverlo sin parar y el Parmigiano. Como os he dicho lo podéis hacer de lo que queráis, de marisco, de carne, de pollo, de verduras, etc. Como ejemplo os enseño el de verduras, los pasos son iguales para todos.
Para 4 personas
-100ml. Aceite de oliva “Extra Virgen”.
-½ manojo de ajos tiernos.
-½ Cebolla.
-2 zanahorias medianas.
-1 calabacín pequeño..
-½ Berenjena.
-3 Alcachofas.
-1 bote pequeño de surtido de setas.
-75g. de Parmesano rallado.
-1 vaso de vino blanco.
-Sal y pimienta (esta última opcional)
-4 medidas de arroz (yo utilizo el típico baso de cortado).
-Caldo de verduras (yo utilizo el de treta-brick, aunque podéis ponerle también de pastilla o hacerlo vosotros mismos, aunque este último no compensa el precio con el tiempo empleado en hacerlo.). Para el risotto al contrario de la paella se necesita mucha más cantidad de caldo, entre tren y cuatro veces la medida de arroz.
Podéis añadirle más verduras o cambiarlas por las que más os gusten, espárragos trigueros, pimiento, puerro, espinacas, judías verdes, etc.
Preparación.
Poner una cazuela de barro o metálica al fuego (el risotto sube más que la paella, aseguraros de que la cazuela sea más bien grande que pequeña, os podéis encontrar que el arroz pide más calido pero ya no os cabe.) añadir el aceite y una vez caliente empezar a sofreír las verduras, empezaremos por los ajos tiernos cortados en trozos de un dedo aprox., cuando empiecen a tomar color añadiremos la cebolla cortada bien pequeña, echarle una pizca de sal para ayudarla a soltar su agua, cuando este a medio pochar iremos añadiendo el resto de las verduras en función de su dureza, las zanahorias cortada en juliana, luego las alcachofas (sólo el corazón cortado a laminas tirando a gruesas) , la berenjena cortada a dados y por último el calabacín cortado a rodajas. Cuando todas las verduras estén bien pochadas (calcular 30m.) escurrimos las setas y se las añadimos. Le damos unas vueltas y añadimos el arroz y el vaso de vino, volvemos a darle unas vueltas y aquí empieza el secreto del risotto. Tendremos el caldo al lado bien caliente, añadiéndolo cazo a cazo y sin dejar de remover con un a espátula de madera, cuando veamos que ha absorbido el cazo echado le volvemos a añadir otro y así sucesivamente sin para de remover, el movimiento continua hace que el arroz suelte el almidón, dándole la cremosidad típica de los risottos. A los 20m probar, lo ideal es que este un puntito crudo, en ese momento añadiremos el Parmesano y un chorro de buen aceite, removeremos hasta que el queso se funda para luego tapar y dejar reposar durante 5-10m. Listo para servir, comer y disfrutar.
Recordar que el Parmesano es un queso muy intenso de sabor, controlar la sal que echáis Las posibilidades de los risottos son infinitas Recordar solamente que tendréis que cambiar el tipo de caldo en función del risotto que preparéis.
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